En los últimos años, la inteligencia artificial (IA) dejó de ser un tema limitado a las conversaciones sobre innovación para asumir un papel cada vez más estratégico dentro de las operaciones logísticas. En un entorno marcado por la presión de realizar entregas más rápidas, reducir costos y lograr una mayor previsibilidad operativa, la capacidad de transformar los datos en decisiones se ha convertido en una ventaja competitiva clave.